A ti ciudadano. ¿Por qué Marco Bonilla?
Una responsabilidad ciudadana desde la fe
La política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Papá Francisco.
Por Victor Hugo Estala Banda
En tiempos en que la política parece cada vez más distante de la gente, los católicos de Chihuahua tenemos una responsabilidad que no podemos ignorar: participar activamente en la construcción del bien común.
En 2027, los chihuahuenses no solo elegiremos a un gobernador; también definiremos, en gran medida, el rumbo que queremos para nuestras familias, nuestros hijos y nuestra sociedad durante los próximos años. Está en juego buena parte del futuro que deseamos construir.
La fe no debe quedarse encerrada dentro de las paredes de nuestros templos. El Evangelio también nos llama a preocuparnos por nuestras familias, por los niños y jóvenes, por los adultos mayores, por las personas con discapacidad, por quienes viven en situación de vulnerabilidad, por la seguridad de nuestras calles y por el futuro de nuestra comunidad.
Principios para decidir con conciencia
La Iglesia no debe decirle al ciudadano por quién votar. Sin embargo, sí puede recordarle con qué principios debe discernir su voto:
- Honestidad y responsabilidad.
- Respeto por la dignidad humana y por la vida.
- Defensa de la familia.
- Solidaridad y subsidiariedad.
- Justicia y búsqueda del bien común.
Desde esa visión, vale la pena hacernos una pregunta central:
¿Por qué Marco Bonilla?
No porque sea perfecto —ningún político lo es— ni porque pertenezca a un partido determinado. La política no puede reducirse a colores o siglas.
Marco Bonilla representa a una nueva generación de servidores públicos: políticos frescos, cercanos, sin filtros, con una visión congruente con la fe, defensores de la familia y comprometidos con el servicio público.
Durante su administración municipal, la seguridad ha sido uno de los principales ejes de trabajo. Se han fortalecido la infraestructura policial, las patrullas, la tecnología, la capacitación y la presencia territorial. También se han impulsado acciones de atención social, apoyo a comunidades rurales, infraestructura y programas dirigidos a las familias.
Bonilla llega a la discusión rumbo a 2027 después de varios años al frente del Municipio de Chihuahua, con resultados, carácter, experiencia y capacidad de gobierno. Aunque actualmente se encuentra perfilado por el PAN, también hay sectores del PRI, de Movimiento Ciudadano y de la sociedad civil que lo ven como un posible liderazgo capaz de encabezar una amplia alianza ciudadana.
Una discusión más allá del partido
Por eso, hablar de Marco Bonilla no debe convertirse en un acto de fanatismo político. Debe ser una oportunidad para discutir qué queremos para Chihuahua.
Si aspira a gobernar nuestro estado, tendrá que demostrar que puede encabezar un proyecto que vaya más allá de un partido y que ponga en el centro a las personas, las familias y las comunidades.
El Chihuahua que queremos construir
No se trata solamente de ganar una elección; se trata de defender una manera de entender la sociedad:
- Una sociedad donde la familia tenga un lugar central.
- Donde la vida sea respetada.
- Donde la libertad y la responsabilidad caminen juntas.
- Donde la seguridad sea prioridad.
- Donde el trabajo honesto sea reconocido.
- Donde los jóvenes tengan oportunidades.
- Donde el gobierno esté verdaderamente al servicio de las personas.
Los hombres y mujeres de fe debemos actuar conforme a la Doctrina Social de la Iglesia, entendiendo que una forma concreta de servir al prójimo es trabajar por el bien común.
Chihuahua necesita ciudadanos comprometidos, familias fuertes, jóvenes con esperanza, instituciones sólidas, seguridad y libertad.
También necesita gobernantes que entiendan una verdad sencilla:
Gobernar no es un privilegio. Gobernar es servir.
Rumbo a 2027, los chihuahuenses tendremos la oportunidad de decidir quién está preparado para asumir esa responsabilidad.
Participemos, entonces, con conciencia y responsabilidad, para construir juntos el Chihuahua que merecemos: un estado con seguridad, libertad, familias fuertes, oportunidades y esperanza.
Porque nuestra fe nos recuerda que el bien común también se construye desde la responsabilidad ciudadana.
