Caso de estudio: “Submarino” de Edgar Mendoza
Por Héctor Díaz
Introducción
Cuando vemos una obra de arte, es muy fácil quedarnos únicamente con el “golpe visual”, esa primera impresión y sentimiento que nos genera de manera inmediata. Sin embargo, como siempre he defendido, esta es la forma más injusta de comprender una pintura.
Lamentablemente, es común que muchas galerías fomenten esta superficialidad al manejar versiones “personales” y altamente “subjetivas” de las obras. Al imponer interpretaciones ajenas para hacer la pieza más “digerible” o comercial, terminan distorsionando y silenciando el mensaje real del artista.
En HECTOR DIAZ nuestro compromiso es radicalmente distinto. Nosotros no solo promovemos obras; nuestra misión es dar a conocer la verdadera historia, el contexto y la visión de los creadores de la forma más pura y auténtica posible. Creemos firmemente que nadie tiene el derecho de reescribir o filtrar lo que el autor ha plasmado en el lienzo. Nuestra labor no es inventar significados, sino servir como un canal transparente que conecte de manera directa la mente del creador con la sensibilidad del coleccionista.
El artista siempre expresa “algo” muy suyo en cada pieza: una anécdota personal, un ideal o una búsqueda introspectiva. Conocer ese trasfondo, contado exactamente desde la voz de quien lo creó, es lo que verdaderamente nos permite apreciar la obra con una perspectiva mas auténtica. Por esta razón, en la galería tenemos el compromiso de explicar y presentar el arte a través de las propias palabras de sus autores.
El texto que presento a continuación es un fiel reflejo de esta filosofía. A través de sus propias reflexiones, el maestro Edgar Mendoza nos comparte la narrativa visual y conceptual detrás de “Submarino”. Los invito a que no se queden solo con el “golpe visual” inicial; lean sus palabras, comprendan su intención y permitan que sea el propio Mendoza quien los guíe por ese misterioso umbral hacia sus profundidades.
–Héctor Díaz
Submarino de Edgar Mendoza
2018, Óleo sobre lienzo, 71 x 61 cm

“Descubre a los monstruos que habitan en tus profundidades, y habla con ellos…”
La frase trata sobre la exploración y confrontación de nuestros misterios profundos, quizás para responder a nuestras inquietudes que podrían llevarnos a resolver el final de un camino. Pero para alcanzar esa profundidad en una búsqueda hacia nuestro mundo interior, todo camino tiene primero un comienzo…
“Submarino” es una pintura que representa ese primer paso hacia el umbral de una entrada; en su alegoría y narrativa visual, solo busca detenerse en la representación simbólica de ese comienzo sin adentrarse más en las profundidades.
Sus símbolos principales se muestran a través de un desnudo, la somnolencia y una criatura aparte…
Este sutil comienzo está protagonizado por una mujer que está a punto de quedarse dormida y se encuentra en esa frontera entre la primera fase de sueño ligero y el sopor. En este momento, la realidad se altera y cualquier cosa puede suceder… Lo interesante de esta fase de letargo es la pérdida parcial de control al no saber si estamos dormidos, despiertos, o en un estado cuyas reglas lógicas se confunden en una mezcla de realidad o irrealidad, lo cual da lugar a esa subjetividad necesaria en mis narrativas. Entramos en esa zona única e indefinida donde las realidades objetivas y las realidades subjetivas pueden mezclarse al mismo tiempo, incluso si son incoherentes y sin poder controlar su lógica, la cual se impone sobre nosotros.
Mi obra, en términos generales, tiene precisamente como uno de sus pilares principales la representación de imágenes pintadas que parecen reales para convencernos de su propia irrealidad.

Los desnudos que pinto pueden mostrar personajes vulnerables que buscan refugio en los escenarios y la vestimenta para resolver su propósito o exponer su problema… pero también pueden expresar actitudes seguras y equilibradas que no necesitan cubrir la intención de sus metas con prendas innecesarias.
La mujer ha entrado en un estado semiconsciente en busca de sus monstruos; lo hace completamente desnuda, segura y decidida. En su lógica primaria, ella y todos nosotros sabemos que no entramos al agua vestidos… debe entrar sin ropa porque, para comenzar a buscar lo que se necesita, debe estar plenamente convencida de dar ese paso para sentir libremente el agua empapando los sentidos de su piel. Se sumerge en esas profundidades como si fuera un mar, entre la realidad y la imaginación impredecible. Antes… Quizás estaba leyendo a Julio Verne o viendo una película sobre submarinos; tal vez necesitaba encontrar respuestas a los problemas e inquietudes sobre su existencia que la han estado afectando últimamente.
Nosotros somos nuestros propios monstruos que perturban nuestra realidad; salir a buscarlos dentro de nosotros mismos es un acto de madurez que a veces toma toda una vida para obtener una sola respuesta.
– Edgar Mendoza

Héctor Díaz
Fundador y Director de HECTOR DIAZ
Octubre 2, 2026
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