Por Federico Solano Durante décadas, la educación ha sido analizada casi exclusivamente desde una óptica social. Error de enfoque. En una frontera tan dinámica como Ciudad Juárez, la industria educativa no solo forma capital humano: también genera empleo, paga impuestos, activa cadenas de suministro y mueve cientos de millones de pesos al año. En términos empresariales, hablamos de un sector productivo subvalorado que ya opera como motor económico y que, con el impulso adecuado, puede escalar su impacto. Más que aulas: una industria con músculo económico La educación privada —y buena parte de la pública en su interacción con proveedores—…
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