
Por Iván Eduardo Muñiz Hernández
En México, más del 99% de las empresas son PYMES, y de ellas, una proporción muy significativa son empresas familiares. Estas organizaciones no solo generan empleo y riqueza local, sino que constituyen el verdadero motor de la economía nacional. Sin embargo, existe una realidad que sigue siendo un gran pendiente: la falta de estructuras formales de gobernanza empresarial.
Durante años, muchas empresas familiares han logrado crecer gracias al empuje del fundador, al compromiso de la familia y a decisiones tomadas con intuición y experiencia. El problema surge cuando el negocio madura, crece o enfrenta transiciones críticas como la entrada de nuevas generaciones, la incorporación de socios o la necesidad de profesionalizar la gestión.
Un dato que no podemos ignorar
De acuerdo con el Family Business Institute, solo:
∙ 30% de las empresas familiares sobreviven a la segunda generación,
∙ 12% llegan a la tercera generación,
∙ y menos del 5% alcanzan la cuarta generación.
Diversos estudios de PwC y KPMG coinciden en que la principal causa de esta falta de continuidad no es la ausencia de mercado ni de talento, sino la carencia de estructuras de gobierno, reglas claras y órganos colegiados de decisión, así como la falta de una adecuada separación entre familia, propiedad y empresa.
El vacío de la gobernanza en las PYMES familiares
En la práctica, muchas empresas familiares operan sin:
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Consejos consultivos o directivos formales
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Procesos estructurados de toma de decisiones
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Mecanismos de rendición de cuentas
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Protocolos de sucesión y continuidad
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Espacios profesionales para discutir temas estratégicos
Este vacío rara vez se debe a la falta de interés. En muchos casos responde a la creencia de que la gobernanza es exclusiva de grandes corporativos o a la idea errónea de que establecer un consejo implica altos costos o pérdida de control.
Consejos Consultivos: una solución realista y accesible
Los Consejos Consultivos representan una alternativa seria, práctica y altamente efectiva para las empresas familiares que buscan orden, visión y mejores decisiones, sin necesidad de estructuras complejas.
Un Consejo Consultivo bien diseñado:
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Permite someter casos reales a análisis profesional
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Integra consejeros independientes con experiencia comprobada
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Facilita el diálogo entre empresarios con retos similares
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Opera bajo reglas claras de confidencialidad y confianza
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Utiliza metodologías formales, no improvisación
Lejos de ser un “club social” o un espacio informal, estos consejos funcionan como una consultoría estratégica de alto nivel, donde el empresario contrasta ideas, escucha a sus pares y toma decisiones con mayor claridad.
Escuchar a pares: gobernar con perspectiva
Uno de los mayores valores de los Consejos Consultivos es la posibilidad de escuchar a otros empresarios y directores que enfrentan problemáticas similares desde distintos contextos. Muchas de las preguntas que se repiten son:
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¿Cómo crecer sin perder control?
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¿Cómo institucionalizar sin burocratizar?
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¿Cómo preparar una sucesión ordenada?
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¿Cómo resolver tensiones entre socios antes de que se vuelvan irreversibles?
Responder estas preguntas dentro de marcos profesionales, controlados y metodológicos reduce riesgos, eleva la calidad de las decisiones y fortalece la continuidad del negocio.
Por
IVÁN EDUARDO MUÑIZ HERNÁNDEZ

