Por Ana Paula Kiyama | Ciudad Juárez
En una ciudad donde la industria marca el ritmo y la resiliencia define el carácter, la juventud juarense comienza a posicionarse como el verdadero catalizador del cambio. No desde la teoría, sino desde la acción.
La segunda edición del foro “Líderes del Cambio”, celebrada el pasado 14 de marzo en el gimnasio del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad Juárez, dejó claro que el futuro de la frontera no está en pausa: ya está en construcción, y tiene rostro joven.
Un espacio que va más allá de la inspiración
El encuentro reunió a estudiantes, autoridades educativas y representantes gubernamentales en torno a un objetivo común: impulsar la participación social, el liderazgo comunitario y la formación de jóvenes comprometidos con su entorno.
Más que un evento, se consolidó como una plataforma donde la esperanza se convierte en estrategia y la motivación en acción colectiva. En este contexto, Carlos Villarreal Corral, presidente de la iniciativa, lanzó un mensaje que resonó con fuerza:
“Liderar no se trata únicamente de llegar lejos; se trata de extender la mano y ayudar a que alguien más avance”.
Su visión pone sobre la mesa una realidad incómoda: muchos jóvenes aún no han tenido la oportunidad de imaginar un futuro distinto.
Y ahí es donde el liderazgo adquiere un nuevo significado: abrir camino para otros.
Soñar en grande: una responsabilidad, no una opción
El presidente municipal, Cruz Pérez Cuéllar, reforzó el llamado con una idea contundente: el cambio comienza desde la mentalidad. En un entorno donde los desafíos pueden limitar la visión, insistió en la importancia de pensar en grande, incluso cuando los sueños parezcan imposibles o carezcan de sentido para otros.
Porque en Juárez, una ciudad en constante transformación, los sueños pequeños simplemente no generan impacto.
El mensaje fue directo: prepararse, informarse, cuestionar y actuar con visión de futuro.
Gobierno, academia y sociedad: una alianza necesaria
Uno de los grandes aciertos del foro fue la convergencia de actores clave que entienden que el desarrollo juvenil no puede ser aislado. Desde el Gobierno del Estado, Carlos Ernesto Ortiz Villegas destacó el poder transformador de la juventud:
La capacidad de imaginar un futuro distinto y construirlo desde la participación activa.
Por su parte, el rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Daniel Alberto Constandse Cortez, aportó una visión estructural basada en tres pilares clave: preservar, mejorar e innovar.
Además, lanzó una advertencia relevante para esta generación: el riesgo de desconexión humana en una era dominada por lo digital. Su llamado fue claro: equilibrar la tecnología con la interacción real.
La esperanza como ventaja competitiva
Desde la perspectiva académica, Judith Soto Moreno colocó sobre la mesa un concepto poderoso: la esperanza.
En un entorno donde muchos jóvenes creen no tener recursos, aseguró que poseen lo más importante para generar cambio: la capacidad de creer que es posible.
Planteó una pregunta clave que define el espíritu del evento: ¿Qué puedo hacer yo realmente para generar un cambio? La respuesta, lejos de ser compleja, comienza con lo básico: ser mejores ciudadanos, escuchar y actuar.
Historias que redefinen el liderazgo
Más allá de los discursos, el corazón del evento estuvo en las historias reales. La de Carlos Acosta marcó uno de los momentos más impactantes. Su relato sobre cómo decidió ayudar a un menor gravemente herido —cuando nadie más lo hizo— no solo conmovió al auditorio, sino que redefinió el concepto de liderazgo: hacer lo correcto, incluso cuando implica incomodidad, riesgo o indiferencia social. Su mensaje dejó una reflexión contundente: cambiar una vida puede depender de una sola decisión.
El nuevo liderazgo juvenil: colectivo, consciente y en acción
El foro también contó con la participación de voces contemporáneas que conectan con las nuevas generaciones. César Durán y Daniel Carreón compartieron experiencias que evidencian una constante: el talento sin acción no transforma realidades.
A través de seis ponencias y dos conferencias magistrales, el evento no solo celebró trayectorias, sino que visibilizó el impacto que ya está ocurriendo en la frontera.
Reconocer para multiplicar
Durante la jornada también se reconoció a jóvenes que ya están generando impacto en su comunidad, reforzando la idea de que el cambio no es futuro, sino presente.
La iniciativa demuestra que visibilizar historias no es un acto simbólico, sino estratégico:
cada historia compartida tiene el potencial de inspirar nuevas acciones.
Juárez apuesta por su activo más valioso
La segunda edición de “Líderes del Cambio” se consolida como un punto de encuentro donde convergen ideas, instituciones y voluntades. Pero su verdadero valor no está en el evento en sí, sino en lo que detona: una generación que entiende que el cambio no depende de condiciones perfectas, sino de decisiones constantes.
En una ciudad marcada por retos y oportunidades, la transformación no vendrá únicamente de la industria o el gobierno, vendrá de jóvenes que deciden participar, organizarse y actuar.
El cambio ya está en marcha
El llamado final no es a esperar, sino a involucrarse. Porque como quedó claro en este encuentro, el liderazgo no se mide por el alcance individual, sino por el impacto colectivo. Y en Ciudad Juárez, ese impacto ya comenzó.
Está en las aulas, en las ideas, en las decisiones… y sobre todo, en quienes se atreven a creer que pueden cambiar su entorno.

