Cuando el Precio No Cambia Pero Tú Recibes Menos: El Poder de la Reduflación
- Jorge Luis Valdez Cota
- 23 sept 2025
- 2 Min. de lectura
La reduflación es una estrategia comercial que algunas marcas de supermercados utilizan para compensar el aumento de los costes de producción. No se modifica el precio final del producto, pero sí se reduce la cantidad ofrecida.
El término “reduflación” surgió en la década de 2010 en medios de comunicación anglosajones como shrinkflation, una palabra compuesta por shrink (reducción) y el sufijo flation, derivado de inflation (inflación). Consiste en disminuir de forma paulatina las porciones, cantidades o tamaños de un producto sin alterar su precio, con la intención de que los consumidores no se percaten del cambio. Esta práctica es legal siempre que los envases indiquen claramente el peso o las unidades específicas.
Según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los fabricantes han reducido las cantidades o pesos de sus productos entre un 5 y un 10 % en los últimos meses. Entre las principales causas se encuentran la guerra en Ucrania y el aumento de los costes energéticos.
La reduflación se observa principalmente en el sector alimenticio. La OCU señala que afecta a productos como cereales, frituras, pasta, pescado congelado o cacao soluble. Las empresas justifican esta estrategia por el incremento de los precios de las materias primas, el transporte y la mano de obra. Los consumidores rara vez notan el cambio de inmediato, ya que suelen fijarse solo en los precios. Esto puede generar la sensación de “engaño”, dado que lo único que varía es el peso, mientras que el embalaje, tamaño y diseño permanecen igual. Por ejemplo, algunas cajas de cereal mantienen el mismo tamaño exterior, pero son más delgadas en su interior. A simple vista parecen iguales, pero al revisar el peso, se confirma que contienen menos producto. En otras palabras, se trata de una especie de aumento de precio encubierto.
¿Por qué algunas empresas recurren a la reduflación frente a la inflación?
Al subir los precios de manera directa, los consumidores tienden a buscar alternativas más económicas. La reduflación permite un incremento “sutil”: el producto parece idéntico, pero su peso disminuye, evitando que los clientes cambien de marca.
Aunque legal, la OCU advierte que esta práctica “se considera un engaño” y recomienda prestar atención al precio por kilo, gramo o litro (o por 100 ml en productos de higiene y cosmética, como cremas o champús), información que debe aparecer en la etiqueta del envase. Un etiquetado claro y transparente permite al consumidor comparar correctamente los productos.
Para combatir la reduflación en el supermercado, debemos observar con atención los anuncios de oferta como “3×2”, “descuento” o “promoción especial”, que suelen ser reclamos atractivos pero potencialmente engañosos. Para evaluar si realmente conviene, hay que comparar el precio por unidad de medida, no el precio total del envase. La ley obliga a las empresas a mostrar esta información para facilitar una comparación confiable.
¡No dejes que te reduzcan el producto sin que lo notes!










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