CUENTAS BANCARIAS Fiscales y ¿no fiscales?



Adriana Rodríguez Carreón |Contador Público Certificado

adriana.rodriguez@gyrfirm.com


¿Aún existen cuentas bancarias no fiscalizables?


La respuesta es NO, actualmente todas las cuentas bancarias son fiscalizables.


Hace varios años, se podía utilizar cuentas bancarias no fiscalizables, y actualmente hay personas que piensan que se pueden seguir utilizando.


Algunos contadores decían a sus clientes que abrieran una cuenta bancaria para los ingresos que iban a reportar a la autoridad fiscal, y otra cuenta para las operaciones que no se iban a reportar.


La anterior es una mala práctica antigua. A partir de que se suprimió el secreto bancario para temas fiscales, el SAT puede conocer las operaciones bancarias de los contribuyentes.


El artículo 32-B, del Código Fiscal de la Federación (CFF), establece que las entidades financieras y sociedades cooperativas de ahorro y préstamo tendrán las obligaciones siguientes:


“Proporcionar directamente o por conducto de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro o de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, según corresponda, la información de las cuentas, los depósitos, servicios, fideicomisos, créditos o préstamos otorgados a personas físicas y morales, o cualquier tipo de operaciones, en los términos que soliciten las autoridades fiscales a través del mismo conducto.”


Otra confusión común consiste en pensar que los depósitos bancarios de menos de 15 mil pesos en efectivo están exentos de impuestos. Tampoco es verdad.


Se suele pensar esto porque según el artículo 55 de la LISR, los bancos están obligados a informar cuando los depósitos en efectivo acumulados en un mes superen los 15 mil pesos. Es decir, si los depósitos son de menos que esto, el banco no está obligado a informarle al SAT. Sin embargo, el hecho de que el fisco nunca se entere de esto y, por ende, no proceda a fiscalizar al contribuyente que tuvo estos ingresos, no significa que no esté obligado a pagar impuestos por ellos.


Las autoridades fiscales pueden presumir, salvo prueba en contrario, que los depósitos en la cuenta bancaria del contribuyente que no correspondan a registros de su contabilidad, son ingresos por los que se deben pagar contribuciones.


Mientras tanto, los contribuyentes sólo pueden desvirtuar la presunción, de ingresos por depósitos bancarios, con el asiento contable y su documentación comprobatoria.


En este contexto, un tribunal consideró que, si la autoridad aplica la presunción, porque a su juicio el depósito bancario no está registrado o identificado, entonces el contribuyente debe demostrar, durante la fiscalización o el recurso de revocación, lo siguiente:


  • El registro o identificación del depósito, en la contabilidad.

  • El origen del depósito con la documentación comprobatoria del asiento contable.


Generalmente de las cuentas bancarias donde se realizan las operaciones de un negocio se lleva un buen control por el hecho de estar ligadas a la contabilidad; sin embargo, con las cuentas personales no se tiene el mismo cuidado por considerar que éstas no serán revisadas por las autoridades fiscales, lo cual es totalmente falso.


Si bien no hay impedimento legal para que una persona tenga una cuenta personal que no guarda relación con las operaciones de su negocio, lo cierto es que, de los depósitos efectuados a la cuenta personal, debe acreditarse que fueron ingresos “no objeto”, es decir, ingresos que no están gravados por algún impuesto (por ejemplo: herencias, donaciones, venta de casa habitación, etc.) o bien, que sí están gravados pero que ya fue pagado el impuesto correspondiente.


Por ejemplo: si se trata de salarios, el comprobante de que son ingresos gravados que ya pagaron el impuesto es el recibo de pago del salario con las retenciones de impuestos correspondientes; si es ingreso por actividad empresarial o profesional, el comprobante es la declaración de impuestos correspondientes; si se trata de una herencia, donación o venta de casa habitación, el comprobante será la escritura pública; etc.


Es importante tener presente que, si se tiene una cuenta bancaria donde se llevan las operaciones del negocio registrado como persona física y además se tiene una cuenta personal, los depósitos que se hagan a la cuenta personal se hagan mediante transferencia o cheque entre la cuenta del negocio y la personal. De esta manera quedará plenamente acreditado que se trata de un solo ingreso de la persona física, que se registró en contabilidad y se pagó el impuesto.


Si no se sigue esta recomendación y por ejemplo, se cobra un cheque de la cuenta del negocio a favor de la misma persona física y se dispone de una parte de esa cantidad para gastos diversos y la otra parte se deposita en la cuenta personal o simplemente se cobra el cheque y el efectivo se deposita en la cuenta personal, no habrá claridad sobre el origen del depósito en la cuenta personal e invariablemente la autoridad fiscal lo considerará como un ingreso diferente al depositado en la cuenta del negocio, por tanto será un ingreso no declarado y del que está pendiente el pago de impuestos.


Estas recomendaciones deben seguirse también para los depósitos que se hagan a las tarjetas de crédito, débito, ahorros, inversión o cualquier otra, a efecto de transparentar el origen de los recursos.


Por todo lo anterior, es importante que antes de recibir depósitos o transferencias por conceptos que no han pagado los impuestos correspondientes, solicite una asesoría fiscal preventiva con el objeto de prever los riesgos y contingencias ante la detección por parte de las autoridades fiscales.


Tenemos que cuidar nuestras finanzas personales, así como nuestras finanzas fiscales, se trata de un conjunto. Como hemos puntualizado, tener depósitos no justificados puede ocasionar el pago de ISR, recargos, actualizaciones y una multa que en estos tiempos no estamos en condiciones de hacer pagos en exceso.


Es importante que se tenga un cuidado especial en el orden y manejo de las cuentas bancarias a efecto de que no se le determine un crédito fiscal o se le presume como posible responsable del delito de defraudación fiscal.


En caso de encontrarse en esos supuestos, es importante regularizar su situación fiscal de manera voluntaria para gozar de los beneficios de la auto corrección espontánea, evitando multas y posibles auditorías de las autoridades fiscales.



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