El aguacate, oro verde que impulsa la agroindustria mexicana… pero a un alto costo
- Redacción GESE

- 6 ago
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El aguacate mexicano, conocido como el “oro verde”, ha dejado de ser solo un fruto típico de la cocina nacional para convertirse en uno de los pilares más rentables de la agroindustria mexicana. Su impacto económico, social y ambiental ha colocado al aguacate en el centro del debate sobre el futuro del campo mexicano.
Actualmente, México es el mayor productor y exportador de aguacate del mundo, con Michoacán y Jalisco como principales estados productores. Tan solo en 2024, el país generó más de 59 mil millones de pesos en valor de producción, con exportaciones que superan el 1.3 millones de toneladas anuales.
El aguacate representa alrededor del 7.5 % del valor agrícola nacional, lo que lo convierte en un cultivo clave para la economía rural. Se estima que la industria genera más de 200 mil empleos entre directos e indirectos, impulsando el desarrollo de comunidades y frenando la migración.
Más del 80 % del aguacate mexicano se exporta a Estados Unidos, donde se ha convertido en un producto de alta demanda, especialmente durante eventos como el Super Bowl. También se han abierto mercados en Japón, Canadá y países europeos, lo que posiciona al aguacate como una joya de las exportaciones agroalimentarias mexicanas.
No todo son beneficios. El crecimiento acelerado de esta agroindustria ha traído consigo una serie de desafíos ambientales graves. Expertos alertan sobre la deforestación ilegal en zonas boscosas para abrir espacio al cultivo, así como sobre la sobreexplotación de recursos hídricos, ya que producir un kilo de aguacate puede requerir hasta 1,000 litros de agua.
Además, se han detectado problemas como la contaminación del suelo, afectación a la biodiversidad y el uso intensivo de agroquímicos que ponen en riesgo a polinizadores como las abejas.
Ante la presión social y ambiental, la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) ha lanzado la iniciativa “Ruta hacia la Sostenibilidad”, con metas ambiciosas para el año 2035: deforestación neta cero, manejo eficiente del agua, reducción de emisiones de carbono y reforestación activa. A la fecha, ya se han sembrado más de 3.6 millones de árboles en zonas productoras.
Otro reto ha sido la seguridad. La presencia del crimen organizado en regiones productoras ha obligado a cambiar esquemas de inspección sanitaria y logística de exportación. Estados Unidos, ante los riesgos, ha delegado parte de la supervisión a autoridades mexicanas como el SENASICA.
El aguacate mexicano es sin duda un símbolo del potencial agroindustrial del país. Su éxito ha permitido dinamizar economías locales y proyectar a México en el mercado global. Sin embargo, para garantizar su sostenibilidad, el reto es claro: encontrar el equilibrio entre rentabilidad, equidad social y cuidado ambiental.










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