Gris Kuri, sembradora de amor


Por su activismo, Gris Kuri fue imagen de la carrera “Ya quisieras cáncer”, compartiendo su testimonio de esperanza y fe.

Griselda Kuri Sánchez, llegó hace 3 décadas a Ciudad Juárez para sembrar semillas de generosidad y amor. Originaria de Ciudad Victoria, Tamaulipas, el ser licenciada en Relaciones Públicas le permitió encontrar su verdadera vocación: el servicio a los demás. Aunque actualmente Gris Kuri (como la llaman con cariño sus amigos) es directora de la Fundación USMC Strategic Alliance, en realidad, lleva 22 años trabajando

para la sociedad civil organizada.


Hace 6 años, la vida puso a prueba a Gris, una guerrera que formó a dos hermosas y maravillosas hijas: María Fernanda y María José (su motor, junto con su labor altruista): le fue detectado cáncer de mama, pero nunca se sintió víctima o como si todo hubiera terminado. La necesidad de sanar potenció aún más sus talentos como el valor, la fortaleza, la creatividad, el sentido de la oportunidad y su fe en Dios y en los demás. Cuando la mente y el corazón están llenos de estas cosas, el cáncer pasa a un segundo plano. Y en Gris, esta premisa se cumplió a cabalidad.

Al conocerla, se desvela un alma infinitamente amorosa, incansable e inspiradora, con un entusiasmo que contagia y que a pesar de la adversidad, conserva un gran sentido del humor, ¿cómo decirle no a esta magnífica mujer cuando invita a conocidos y a desconocidos a hacer obras de bien para los demás?


“Algo que tengo que reconocer es el trabajo de la sociedad civil organizada en la ciudad, hay muchas organizaciones trabajando y lo hacen en un nivel de excelencia. Conociendo trabajo en otras ciudades del país, yo creo que Juárez es la número uno en la intervención de la sociedad civil, incluso inciden en políticas públicas y en cambios en leyes para poder defender causas. A mí me asombra mucho el trabajo en Juárez y lo respeto.


“Nosotros (en USMC Strategic Alliance) apoyamos a grupos vulnerables; promovemos el bienestar en los empleados de la industria maquiladora y sus familias; hacemos alianzas con otras organizaciones para beneficiar a más personas; apoyamos la vacunación en Tornillo; tenemos abierta una clínica donde hemos atendido a más de 12 mil personas de manera gratuita detectando con pruebas el Covid-19; queremos enfocarnos en actividades al aire libre, huertos verticales y trabajar la tierra; atendemos a grupos indígenas y estamos trabajando proyecto de salud visual para operar a personas que padecen cataratas”.


Así enumera Gris Kuri una lista interminable de proyectos, porque a ella, todos y todo le importan, incluso las mascotas, siendo una animalista de corazón con una conexión especial con los gatos, a los que ha rescatado y ha hecho parte de su familia.

“A veces se pierden mucho las esperanzas y la ilusión por la situación que hemos atravesado”, afirma Gris respecto a los efectos de la pandemia, por lo que trabaja en proyectos de salud mental, ya que ella, como otros sobrevivientes de cáncer, han aprendido que existe un regalo donde otros ven inutilidad, una oportunidad donde otros ven una carga, y al dejar de ser víctimas se convierten en receptores de muchas bendiciones.


Gris Kuri, posa con una Cruz de rosas del desierto, traídas desde Samalayuca. Se trató de un recuerdo entregado al Papa Francisco al Vaticano, tras su visita a Ciudad Juárez.

Fe y esperanza: su secreto de sanación

“Hago comida libanesa, es mi pasión, cuando necesito tiempo conmigo me pongo a cocinar y como buena árabe, la vendo”, asegura Gris, orgullosa de sus raíces. De hecho, nombró a su negocio de comida Rahbe, el nombre del lugar donde nació su papá, en Líbano.

A Gris, la fe y la esperanza le han dado fortaleza y está orgullosa de la colaboración que la fundación que dirige tuvo durante la venida del Papa Francisco a esta frontera. “En medio de mi situación, cuando estaba por recibir mi última quimioterapia, suspendí mi última quimio unos días para poder estar en la misa”.


Se dice que el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán en el otro extremo del planeta. Del mismo modo, Gris Kuri nos ha demostrado que la decisión de amar y darse a los demás sin esperar nada a cambio, tiene efectos energéticos de largo alcance que funcionan así: cuando ella decidió liberarse de la enfermedad para abrazar su vida, sin darse cuenta, hizo lo mismo con las personas a su alrededor, creando una resonancia de amor que irradia mucho más allá de nuestro entendimiento.

Y en ese amor incondicional e infinito, está Dios.
















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