La magia de Chihuahua

La gran riqueza histórica, cultural y paisajes multicolor son unas de las razones por las cuales los Pueblos Mágicos del Estado de Chihuahua son sitios que hay que conocer


Batopilas, Chihuahua. / Fotos: tomadas de Internet




Por Redacción Revista Anfitrión


En Chihuahua las poblaciones están conectadas con la tradición minera de México. Ofrecen una gastronomía única y la calidez particular de sus habitantes. Además, la diversidad natural de la entidad permite disfrutar paisajes asombrosos, gracias a su zona desértica, las barrancas y sus cascadas.


Estos son los tres Pueblos Mágicos de Chihuahua:




Casas Grandes - Paquimé


Los primeros exploradores de estas tierras se encontraron con un conjunto de edificios con varios pisos, por ello lo nombraron Paquimé, voz de origen Zuñi que significa: Casas Grandes.


El pueblo de Casas Grandes tiene el título de “Pueblo Mágico”. Sin embargo, es toda la región la que por siglos ha creado una magia peculiar. Desde el sitio arqueológico Paquimé, el pueblo cercano de alfareros de Mata Ortiz (casa del maestro Juan Quezada) y el poblado Colonia Juárez, habitado en su mayoría por inmigrantes mormones.


En cualquier época del año se puede disfrutar de este lugar, ya sea a través de su gastronomía basada en ingredientes ancestrales, o visitando las galerías, la zona arqueológica y el museo para aprender sobre el pasado glorioso de las culturas de aridoamérica.


La zona arqueológica fue encontrada por el famoso explorador Francisco de Ibarra. Se extiende sobre unas 50 hectáreas, que no han sido exploradas en su totalidad. Al observar los edificios de varios pisos o sus recintos ceremoniales, las funcionales redes hidráulicas, así como sus plazas, se concluye que fue una ciudad urbanizada y construida por un pueblo de gente muy culta en las artes y las ciencias.


En 1998, la Unesco reconoció a este sitio como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Anexo a la zona arqueológica se construyó el magnífico Museo de las Culturas del Norte, en cuyas salas se exhiben objetos pertenecientes a las culturas prehispánicas que florecieron en los extensos valles del norte de México.






Creel


Se trata del sitio más popular para iniciar el viaje hacia la zona de las Barrancas del Cobre. Creel es la estación más visitada del recorrido del ferrocarril Chihuahua-Pacífico. Creel está en la lista de Pueblos Mágicos desde 2007. Este Pueblo Mágico se caracteriza por su vida cotidiana apacible. En su avenida principal hay tiendas de artesanías con cestas de palmilla, tambores, pulseras y pendientes, arcos, violines, cinturones y rebozos.


Las instalaciones hoteleras de las que dispone son muy variadas para ajustarse a cualquier presupuesto, exigencia y necesidad. Hay opciones para atender el turismo premium, tradicional y de aventura.


Aquí las visitas obligadas son al Valle de los Monjes, de los Hongos y de las Ranas. Además hay lugares espectaculares para realizar cabalgatas, caminatas, ciclismo de montaña, escalada y rapel.




Batopilas


Su nombre proviene del tarahumara y significa “río encajonado” y es una visita obligada al recorrer las Barrancas del Cobre. Batopilas es un pueblo legendario; por su plata fue considerado un tesoro de la Sierra Madre. La riqueza de sus minas hicieron que fuera el primer poblado del país, después de la Ciudad de México en contar con energía eléctrica. Batopilas se ubica en las profundidades de la Barranca del mismo nombre.


Se ubica a solo tres horas al sur de Creel, en las profundidades de la Barranca. Después de pasar Quírare, el camino comienza con un descenso de hasta 1,500 metros en un tramo de solo 15 kilómetros. Durante éste, la carretera con curvas pronunciadas se vuelve de baja velocidad, permitiendo así apreciar espectaculares postales de las Barrancas hasta llegar a un ecosistema subtropical.


Algunas mansiones fueron restauradas y ahora sirven de hoteles tipo boutique. Uno de los paseos que los turistas más disfrutan es en las ruinas de la mansión de Alexander Shepherd, “El magnate de la Plata”. Anexo a la Presidencia Municipal, está el museo "Entraña de Plata". Otra sugerencia es caminar 7 kilómetros río abajo hacia Satevó, una de las Misiones Jesuitas más hermosas de la Sierra, o bien, ir a uno de los miradores para tener una vista completa, desde lo alto, de este pueblo en donde pareciera que el tiempo se detuvo.


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