Mentalidad Improductiva: ¿Cuál es el perfil del trabajador ideal?



Cuando se piensa en el trabajador perfecto, se imagina una persona confiable que analiza cada problema y busca una solución eficaz. Sin embargo, ¿cuántas veces se considera la salud mental al buscar dicho perfil?

De acuerdo al Foro Económico Mundial, las cinco enfermedades no transmisibles más comunes son: las enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias, diabetes y enfermedades mentales. Éstas últimas son la causa principal de los años de vida ajustados por la discapacidad (“AVADs”) a nivel mundial. El 37% de las AVADs de las enfermedades no transmisibles están representadas por las enfermedades mentales, un tercio del mismo está representado por la depresión.

La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa, trastornos del sueño y del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. La depresión afecta más a personas que al resto de las enfermedades mentales combinadas. Aproximadamente 350 millones de personas alrededor del mundo sufren a causa de dicha enfermedad.

La apatía al tratamiento de la depresión tiene inmensos efectos económicos. Globalmente, sólo 40% de los afectados por depresión buscan algún tipo de tratamiento, de los cuales el 27% obtiene el tratamiento adecuado. La falla mundial para tratar la depresión y ansiedad le cuesta al mundo aproximadamente un trillón de USD al año en productividad perdida. A pesar del costo que involucra la disminución en la productividad nacional, los gobiernos invierten en enfermedades mentales únicamente 3% del monto presupuestal destinado a la salud.

El costo calculado por el padecimiento de la enfermedad, se divide en dos rubros: absentismo, el cual indica la disminución en las utilidades producidas debido a la ausencia del trabajador; y el presentismo, donde dicha reducción se debe a la falta de productividad del empleado debido a su condición. En México, el costo promedio anual por persona es de 928 USD en caso de absentismo y 2,918 USD en caso de presentismo.

A pesar de las implicaciones que la depresión conlleva, su padecimiento sigue siendo un tabú social y causa de vergüenza para muchos. En el ámbito laboral, los trabajadores diagnosticados tienden a no revelar su enfermedad con su empleador por miedo de arriesgar su puesto laboral. En México, más del 95% de los que padecen esta afección omiten reportar su condición a su empleador.

Es de suma importancia que compañeros de trabajo, así como cualquier persona que convive íntimamente con los afectados, apoyen a los mismos. Se calcula que el costo global del apoyo psicológico y medicina antidepresiva equivaldría a 147 mil millones de USD, durante los próximos quince años, lo cual llevaría a una mejora en la fuerza laboral equivalente a 399 mil millones de USD, es decir, un retorno de 171% sobre la inversión.

Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial, comenta que la depresión “no es solamente un problema de salud pública, es un problema de desarrollo. Debemos actuar ahora porque la productividad perdida es algo que la economía mundial no puede permitirse.” Es por eso que, apostarle a la mejora social y a la disminución de la afectación de enfermedades mentales, particularmente la depresión, es crucial para el avance productivo y para una mayor remuneración empresarial en el país.




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