Presidenta de la Fundación USMC Strategic Alliance Cecilia Ochoa Levine


En Ser Empresario nos honramos en presentar a la señora Cecilia Ochoa Levine, una exitosa empresaria de nuestra región, cuyo linaje resguarda una valía incalculable, siendo heredera de pioneros del mundo y de vencedores del desierto. Su amor y compromiso por Juárez, la han llevado a desempeñar una actividad filantrópica invaluable a través de la cual, ha transformado la vida de miles de personas en esta frontera desde hace dos décadas.


Cuando Cecilia Ochoa decidió establecerse en Juárez para tratar de abrir una pequeña maquila textil (tal vez, la más chiquita de toda la ciudad, recuerda), llegó con sus tres hijos siendo apenas unos niños, en una “troquita” pick up roja, pero con un enorme deseo de salir adelante.

Al paso de los años se convirtió en una de las empresarias más influyentes de toda la región, cuya labor filantrópica es insuperable. Para ella, la prosperidad económica que la manufactura trajo a Juárez, debía estar aparejada con mejores condiciones de vida para los trabajadores del sector. Pero pronto vio que no era así. “Yo veía que nuestras empresas estaban creciendo y siendo de clase mundial pero alrededor había muchas necesidades”.

Atendió al llamado de su corazón (porque el corazón tiene su propio lenguaje y al reconocer su cadencia, se crean milagros) y nació la Fundación US/ Mexico/ Canada Strategic Alliance, pensada como una verdadera alianza de colaboración entre organizaciones civiles y los sectores público y privado de los tres países a fin de que, en conjunto, pudieran resolver los retos de esta comunidad.

“Siempre ha sido mi intención poder crear una sinergia entre todos y ayudarnos los unos a los otros”, afirma la única mujer capaz de encabezar una fundación que requiere de un liderazgo empresarial con un grado de influencia capaz de unir a todo un sector económico por un bien común.

Y en ese perfil de altísimo nivel como el de la señora Cecilia Ochoa Levine, también se reconoce una enorme calidad humana, reflejada a través de su sencillez y bondad.

Incluso, se dice agradecida por ser ella quien aprende todos los días de sus colaboradores, tanto de la Fundación como de su empresa (MFI International Flexible Manufacturing Services, la cual es, además, un referente del desarrollo tecnológico en el sector de la proveeduría).

“Yo estoy muy orgullosa de haber visto a gente tan entregada en la Fundación, tan bondadosa con su tiempo, porque no nada más es ver quién te da dinero, sino quién te da su tiempo y cómo te lo dan. Y ahí está parte de mi equipo, entregados, trabajando y haciendo por otros. De la Fundación he aprendido mucho, de la gente que se ha acercado, de otras fundaciones y de cómo lo hacen, de todas las relaciones que hacemos yo aprendo algo”, asegura Cecilia Ochoa.

Reconocer el amor y la compasión es tan importante como expresarlos, y en Cecilia Ochoa Levine, es evidente su amor expresado como un deseo de ayudar a los demás. Al mostrar a otras personas ese camino del servicio, las impulsa a sentir empatía, compromiso y solidaridad que las lleva a desear servir del mismo modo. De ahí que su labor ha sido tan importante durante dos décadas, creando una sinergia de amor y compromiso por esta ciudad.

Heredera de los vencedores del desierto

Cecilia Ochoa Bünsow, era su nombre antes de casarse, y recuerda con nostalgia a la tierra que la vio nacer: Ciudad Delicias, Chihuahua. Y con más cariño y admiración, habla de sus bisabuelos y abuelos; estos últimos, formaron parte del grupo que fundó Delicias.

“Mi bisabuelo Andrés Bünsow, vino de Alemania a abrir comercio en esta región. Llegó y compró unas minas de oro, así fue como conoció a mi bisabuela porque el dueño de las minas tenía una hija, y se casó con ella: mi bisabuela. Al mismo tiempo él abría tiendas y traía mercancía de Europa para la gente acá.

“Él surtía cosas en toda la frontera. Don Luis Terrazas, le dijo un día a mi bisabuelo: Andrés por qué nos haces ir a los Estados Unidos, por qué no abres una tienda en Chihuahua, y abrió una tienda, El Nuevo Mundo, que era una tienda de departamentos de todo. Para mí la globalización existe desde hace muchos años porque mi bisabuelo era un gran empresario. Él venía de una familia que había industrializado el área de Estocolmo, ellos hacían barcos y construían todo lo de madera, eran dueños de grandes bosques en esa área.

“Para mí la industrialización de un país no nada más depende de una persona, depende de muchos empresarios que se ponen de acuerdo y luchan porque esa área crezca. Desgraciadamente a mi bisabuelo lo sacó Pancho Villa de Chihuahua, pero mi abuelo quedó con mucho cariño a Chihuahua porque había crecido parte en Chihuahua y parte en Alemania. Regresó y fue uno de los fundadores de Delicias, fue invitado por los señores Antonio Bermúdez y el señor Serrano”, recuerda Cecilia Ochoa.

Ya como fundadores, sus abuelos, doña Emma Wilson de Bünsow y don Andrés Bünsow, construyeron el primer hotel de Delicias: el Hotel del Norte.

Mi abuelita fue una emprendedora increíble que dejó todo lo que ella tenía en Estados Unidos, por perseguir una gran oportunidad de estar desde el inicio de una ciudad. Mi abuelita aparte de construir el hotel, construía casas y las rentaba para la gente que llegaba a Delicias.

“Mi abuelo tenía ranchos con uvas, porque se creó la industria de la uva, tenían higos, nueces, la agricultura era una de las principales actividades. Las presas (de aquella región) también fueron algo muy importante porque llegaron todos los ingenieros a construirlas y ahí se quedaron en el hotel con mi abuelita”.

En esa tierra, también se forjó la historia de sus padres, don Juan Ochoa y doña Emma Bünsow de Ochoa, quien tenía 7 años cuando sus papás se trasladaron de Estados Unidos a Delicias para ser parte de la fundación. Actualmente, doña Emma tiene 93 años.

“Mi papá fue un gran ejemplo para mí porque de muy joven fue a Delicias. Él compraba algodón, y estableció ahí despepitadoras de algodón. Fue algodonero siempre. Lo que no se me olvida era que todo mundo nos conocíamos, éramos como familia, seguimos siendo amigos hasta la fecha, recuerdo cosas muy bonitas de Delicias. La temporada de algodón en la que mucha gente se beneficiaba del trabajo, mi papá sabía cómo se exportaba porque teníamos el mejor algodón del mundo. Era un orgullo ser parte de esa industria.

“Tengo muy bonitos recuerdos de la temporada de la uva, y todo lo que implicaba eso, los higos y las nueces. A veces había muchas cosas recreativas muy bonitas en Delicias: las carreras panamericanas que pasaban por ahí, los toros, y la vida cultural era muy importante. Era una comunidad muy bonita para vivir”.

Así, desde su niñez, en Cecilia Ochoa quedó marcada la importancia de hacer alianzas para lograr el desarrollo de una región, tal como recuerda de sus padres y abuelos, a quienes recuerda participar activamente en el Club Rotario gestionando beneficios para Delicias.

“Tuve un tío bisabuelo que estaba en Estocolmo, fue en 1850 y todavía vas y aún ves el impacto que tuvo él como empresario; hizo alianzas con fundaciones como la fundación Wahlberg; el Museo de Estocolmo del cual, él fue uno de los fundadores. Él también participó con gente muy prominente que juntos hacían proyectos y ayudaban a la comunidad, como el premio Nobel, él era amigo del señor Nobel, ellos hacían una sinergia para componer su comunidad”.





Mujeres mexicanas: pilar de sus familias

A los 12 años, Cecilia Ochoa Bünsow, fue enviada por sus padres a estudiar en Loretto Academy, en El Paso, Texas, un internado de religiosas donde tuvo la oportunidad de conocer a mujeres que fueron una inspiración para ella.

“Una de mis amigas ha sido ganadera en Casas Grandes y ella maneja sus ranchos. Tengo otra amiga en Santa Fe, Nuevo México que tiene la mejor galería de todo el sur de los Estados Unidos. Muchas de mis amigas estuvieron en el área de educación con sus doctorados y han tenido mucho éxito en poder educar a muchos niños. Ahí nos inculcaron mucho la importancia de poder salir adelante como mujeres”.

Y como parte del empoderamiento femenino, Cecilia Ochoa reconoce en especial, el rol que las mujeres mexicanas tienen en su familia y en la sociedad.

“La mujer mexicana siempre ha sido muy trabajadora en su hogar, educando a sus hijos, cuidando a sus papás, la mujer mexicana para mí es el pilar de la familia. Siempre lo he visto así. El hombre tiene su lugar y se le respeta pero ahora en la maquila he visto muchísimo cómo la mujer nunca ha dejado su rol y aparte trabajan todo el día en la maquila.

“Es muy bonito para mí ver grandes mujeres, aquí tengo personas que tienen 30 años trabajando con nosotros y las he visto cómo han educado a sus hijos y nietos, y mis respetos”, recuerda C ecilia Ochoa.

Ella misma, se casó mientras estudiaba Geología en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), donde al mismo tiempo, comenzó a trabajar para apoyar a su entonces esposo, mientras él terminaba una especialidad.

Después, la pareja se fue a vivir a Midlan, Texas, un centro petrolero, donde Cecilia tuvo a sus tres primeros hijos. Luego de 11 años, ella regresó a la frontera para comenzar “de cero”, su propia maquila con apenas unas cuantas máquinas de coser (habilidad que aprendió mientras estuvo en el internado).

“En Midlan yo diseñaba productos para diferentes tiendas, para recaudar fondos para la iglesia y para las escuelas de mis hijos, haciendo diseño para diferentes tiendas aprendí mucho. Diseñaba muñecas, bolsas, ropa de mujer, hacía exhibiciones de moda, llevaba mis productos al mercado a Dallas.

“Me vine porque el petróleo estaba perdiendo valor y regresé para tratar de abrir una maquila, yo creo que fue la más pequeña, conseguí todos mis papeles legales para tener una aquí. Era textil y yo hacía ropa de maternidad para tiendas muy elegantes en Estados Unidos, diseñaba bolsas y productos textiles, cubiertas de carro para bebé, pero fueron cambiando las reglas y los convenios de libre comercio cuando China entró y todo lo textil se empezó a ir de esta región (a China).

“La idea que hemos tenido nosotros como empresa (en MFI) es siempre estar adelante de la curva y desarrollamos un fuerte departamento de diseño e ingeniería y constantemente estamos cambiando de productos. Dime qué es lo que quieres y con tus especificaciones te lo produzco.

“Después de administrar mi propia empresa, conocí al señor Lance Levine, que era mi competencia, tuve la oportunidad de competir con él en un proyecto, le gané el proyecto y así nos conocimos, y después de algunos años hicimos una alianza entre las dos empresas y juntamos nuestros esfuerzos, nos casamos y tuvimos otro hijo”, recuerda con muy buen humor Cecilia Ochoa, quien desde entonces, adoptó el apellido de su esposo, con el cual, mucha gente la reconoce con cariño y respeto: la señora Cecilia Levine.

Heredan su bondad...

Porque la generosidad y el compromiso por los demás también se heredan, los hijos de Cecilia Ochoa Levine, no podían ser la excepción.

Su hija, Chia Wollschlager, sobreviviente del cáncer, encabeza la fundación Chia´s Silver Linging, dedicada a ayudar a personas con este padecimiento tanto en Juárez como en El Paso.

Su segunda hija, Emma Schwartz, es CEO del Clúster Biomédico de Juárez y El Paso y es también presidenta de la Fundación Centro Médico de las Américas (MCA por sus siglas en inglés: Medical Center of the Americas Foundation). Emma, estudió en Stanford e hizo su maestría en administración de hospitales y políticas públicas de salud, dedicándose a atender las necesidades de salud en la frontera.

Su hijo, Lawrence Wollschlager, es el presidente de su empresa, MFI; mientras que el más pequeño, Lance Levine, tiene un negocio automotriz en Nuevo México, donde su mayor pasión es realizar modificaciones a los automóviles.



Con USMC Strategic Alliance, busca crear un ecosistema social

Hace 20 años, la brecha generada entre las condiciones de vida de los empleados del sector manufacturero en contraste con el crecimiento acelerado las empresas en Juárez, encendieron las señales de alarma para Cecilia Ochoa Levine, quien decidió buscar la manera de responder a las necesidades en materia de vivienda, salud, educación y hasta cultura de los trabajadores, “porque eso también ayuda al alma”, aseguró.

Sin embargo, la situación ya de por sí precaria de muchos fronterizos, se agravó con la llegada de la violencia a Juárez: “Veíamos todos los días a la gente sufrir, cuando se iban a sus casas no sabían qué iban a encontrar, o con quién se iban a encontrar, yo veía a algunos colaboradores que perdieron a familiares, hijos, papás, fue una época muy difícil.


“Una cosa era cómo involucrarnos para eliminar de raíz la causa de la violencia: si un niño tiene la posibilidad de educarse bien, no se presta a otras actividades que no son legales. Si a la gente le ofrecemos buena educación, buen trabajo, todos prosperamos.

¿Cómo podríamos impactar (con mi fundación) a la sociedad? Apoyando a otras organizaciones que tuvieran programas viables para poder seguir adelante. Yo pensé en el nombre: USMC Strategic Alliance, porque en esta región tenemos empresas americanas, mexicanas y canadienses, y así como hicimos los tratados de libre comercio, debemos hacer un tratado de podernos ayudar, seguir trayéndonos trabajo para la región pero también componer la comunidad juntos”, recordó Cecilia Ochoa Levine el inicio de su Fundación.

Reconoció que si bien, en ese tiempo ya existían personas trabajando para atender a la población vulnerable, mucha de esa labor se hacía de manera aislada. De ahí nació la necesidad de crear una organización que fungiera como una “Alianza Estratégica” promoviendo una sinergia colaborativa entre todos y potenciando aún más sus esfuerzos.

“(Nosotros) colaboramos con Fechac, con Fondo Unido, con el MCA de Estados Unidos, con organizaciones de diabetes, con los niños de cáncer de Mi Gran Esperanza; en cultura, colaboramos con la orquesta de Esperanza Azteca, con la Universidad de Tucson y con la Universidad de MIT”, enumeró.

Y los resultados ya están a la vista. Por ejemplo, en el caso de la Universidad de Tucson, Arizona, a través de la Fundación, han invitado a que los niños de la orquesta vayan a tocar a sus instalaciones y les tienen ofrecidas becas. Con Mi Gran Esperanza, están por iniciar el proyecto de prevención del cáncer con unidades móviles. Mientras que la Universidad de MIT en Boston, apoyó a USMC Strategic Alliance con ideas y material para combatir el Covid-19.

Sin embargo, después de 20 años de una intensa labor por la sociedad juarense, Cecilia Ochoa Levine reconoce que aún queda mucho trabajo por hacer.

En 20 años todavía nos cuesta trabajar juntos y las comunidades se hacen en equipo. He visto lo que ha logrado mi hija (Emma) en 13 años y no lo he podido lograr aquí, porque ella junta y se quedan juntos trabajando con un propósito. Hay lugares que sí lo hacen y logran, nosotros tenemos que empezar a hacerlo.

“La industria maquiladora no es foránea, ha estado aquí más años que cualquier otra industria, la debemos ver como nuestra, como propia, no son extranjeros los que están aquí, ya es parte de nuestra comunidad y tenemos que ver no nada más para que sigan trayendo inversión, sino por nuestros colaboradores, para que tengan una vida buena, para que siga siendo un lugar próspero. Todavía hablamos como si fueran dos cosas, Ciudad Juárez y la industria maquiladora, y Juárez es la industria maquiladora y la industria maquiladora es Juárez”.


La grandeza de Juárez está en su gente: Cecilia Levine

A Cecilia Ochoa Levine, le ilusiona poder cambiar la imagen negativa que aún se tiene de esta frontera a nivel mundial a causa de la violencia, y que en su lugar, se hable de cómo la maquila ha contribuido a desarrollar grandes ingenieros, grandes administradores y excelentes colaboradores del sector.

“Hay grandes personas dentro de la industria, la mayoría de la gente son de clase mundial, toda la gente que tengo aquí (en MFI) son de clase mundial: mandamos el producto a todo el mundo y nos aceptan nuestros productos porque están producidos con calidad y a tiempo”.

Para Cecilia Ochoa Levine, USMC Strategic Alliance es una Fundación de puertas abiertas y cualquier persona, asociación y empresa que se quiera sumar a la transformación de Juárez, será siempre bienvenida.“Nuestras puertas siempre están abiertas, para que vengan a ayudarnos y nosotros ayudar a lo que ellos hacen”.

Su visión además está enfocada en que las familias tengan opciones de diversión y cultura para que los niños puedan crecer y desarrollarse sanamente y reunirse en espacios recreativos que permitan incluso fomentar turismo cultural interno y externo.

“Queremos cambiar la imagen de raíz. Ya hemos probado con los más de 10 años que tenemos con la orquesta que muchos niños no conocían un instrumento y ahora están becados en Estados Unidos y en Europa. Hay niños super talentosos, así como hay una escuela de música tenemos qué ofrecer una escuela de arte”, concluyó con gran ilusión.





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