TIERRA SANTA LLORA OTRA VEZ

El choque de dos culturas, idiomas, aspiraciones políticas, religiosas y el amor a una tierra llegó a su límite más extremo.

Una más en la cuenta de esta trágica historia; ahora el mundo vuelve a estremecerse al observar como se tiñe de sangre la atemorizada y desesperada #TierraSanta, aquella a la que el Señor destinó para que de ella manara leche y miel y fuera la cuna del Redentor, se convulsa iniciando a principios de semana como un conflicto en #Jerusalén entre un grupo de #judíos y #palestinos, y se convierte en una guerra aérea desde la Franja de Gaza entre Israel y #Hamas con una escalada bélica no vista desde el 2014.

Esta nueva andanada de violencia era algo que podría predecirse por el enfriamiento que a nivel internacional había sucedido con las negociaciones de paz entre estos dos grupos en pugna, que desde la administración #Obama quedaron sin movimiento ya que en la era Trump la estrategia fue tener a los grupos árabes con ciertas prerrogativas de tolerancia hacia el Estado de Israel para así generar una cierta concordia, sin embargo las hostilidades continuaron hacia los grupos de refugiados y dentro de los territorios autónomos ejemplo de ello fue el ataque a la mezquita de Al – Aqsa así como la degradación del status del idioma árabe puntos que detonaron la violencia de estos días..

El conflicto generado desde el lunes diez de mayo no es novedad, viene a sumarse al enfrentamiento que se gestó en el siglo anterior cuando el 29 de noviembre de 1947 la asamblea general de la #ONU, decretó la aprobación de la división de Palestina en dos estados independientes, uno para los árabes y otro para los judíos.

Esta decisión significó para los judíos un triunfo y el cumplimiento de su sueño sionista largamente acariciado de regresar a la tierra prometida, aquella de la que habían sido expulsados desde el año 70 d.C. pero para los árabes fue considerada como un atropello a sus derechos como ciudadanos de un país libre que históricamente les correspondía.

El choque de dos culturas, idiomas, aspiraciones políticas, religiosas y el amor a una tierra se extremó cuando el 14 de mayo de 1948, horas antes de que culminara el mandato británico sobre Palestina, fue creado el Estado de Israel, este “Plan de Partición” promovido por la ONU, dividía un territorio entre los palestinos moradores de esas tierras desde los tiempos bíblicos y los judíos que llegaban a ella creyéndose los destinatarios divinos de un territorio que abarcara del río Nilo al río Éufrates, tal como lo menciona el Antiguo Testamento y el plan sionista.

La intransigencia ante los derechos provocó de inmediato las hostilidades y una ofensiva de los países árabes que generó así la primera guerra árabe israelí que se prolongó hasta 1949 con el triunfo de Israel y su dominio moral y territorial.

Los conflictos continuaron con la guerra del Sinaí en 1956, y en 1967 una nueva guerra, llamada de los 6 días donde Israel invade Jerusalén Este, Cisjordania, Gaza, el Sinaí y los altos del Golán, quedando así estos territorios bajo el dominio hebreo.

Los intentos por generar la paz en esta zona no han sido pocos, pero todos ellos han fracasado, ya que se han dejado piezas sueltas y no ha sido considerado el fondo del problema, el cual es mucho más profundo, ejemplos de ello es la firma en 1979 de los acuerdos de Camp David donde se establece la paz con Egipto e Israel se retira del Sinaí, en 1991 en Madrid comienzan nuevamente las negociaciones de paz destacándose en 1993 los acuerdos de Oslo I donde se declaró la autonomía a Cisjordania, pero a pesar de ello Israel continúa una política de expansión y control que ha sido motivo para que se produzcan enfrentamientos entre ambos mandos, solo que aquí queda claro el enorme potencial bélico de Israel comparado con el arsenal de los palestinos, todo lo contrario al David y Goliat de la Biblia, donde el joven judío David derrota con una pedrada al poderoso y fuerte Goliat de los filisteos.

Como vemos esto ya nos es nuevo los ataques a Gaza y Cisjordania se han vivido ya principalmente en 2008 y 2012, y 2014 pareciera que Gaza es un asunto muy espinoso para todos los gobiernos israelíes que han pasado por la historia, es un constante brote de extremismos que generan ataques con saña y crueldad como lo hemos visto ahora que las comunicaciones están más extendidas y que no hay forma de tapar el sol con un dedo, los ataques a escuelas de la ONU, viviendas civiles, hospitales y mezquitas son evidentes ante la mirada atónita e indiferente de quienes se dicen protectores de la humanidad quienes parecen anestesiados ante el dolor de ese pequeño rincón del Medio Oriente.

A varios días de iniciado el conflicto se habla de más de 70 muertos en el campo árabe, así como varios miles de misiles que han surcado el cielo para ir a impactarse en una población inerme o en oficinas públicas y de negocios como lo fue el día de ayer el edificio de Associated Press y Al Jazzera; los llamados del mundo a restablecer la paz en esa zona vuelven a escucharse, son ya más intensos, tal vez la paz se logre dejando otra vez a su paso gran cantidad de escombros y de víctimas inocentes, ¿ pero después de ello?, el mundo seguirá con su vorágine de actividades y dentro de poco tendremos una sensación de deja vu, porque los conflictos continuarán, porque aunque la condena internacional contra la irracionalidad de los ataques israelíes ha sido unánime, el proceso de paz es incierto, cualquier salida solo resolverá una parte del conflicto, no la raíz. Pero mientras esto sucede, la sangre seguirá derramándose históricamente por generaciones por tratar de cumplir un sueño mesiánico. Y esta misma película se volverá a ver.


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