Por Ana Paula Kiyama | México
La multinacional española Telefónica ha firmado un acuerdo vinculante para vender el 100% de su operación en México, marcando su salida definitiva de uno de los mercados más complejos de América Latina.
El comprador es Melisa Acquisition, un consorcio integrado por la firma tecnológica OXIO y el fondo Newfoundland Capital Management. El precio: 450 millones de dólares.
Después de años de pérdidas, reestructura y retrocesos estratégicos, Telefónica concretó su salida del mercado mexicano con la venta de su operación a un actor inesperado. Detrás del comprador hay un consorcio liderado por Newfoundland Capital y la empresa tecnológica OXIO, especializada en ofrecer infraestructura móvil en la nube, un modelo que rompe con el esquema tradicional de las telecomunicaciones.
Un mercado dominado y poco rentable
México se ha convertido en uno de los mercados más complejos para competir en telecomunicaciones. El liderazgo de Telcel, con cerca del 59% del mercado, seguido por AT&T con alrededor del 16%, dejó a Movistar en una posición cada vez más débil.
A esto se suma una decisión clave: Telefónica devolvió su espectro radioeléctrico al Estado mexicano para reducir costos y pasó a depender de la red de AT&T mediante un acuerdo mayorista. En términos simples, el “espectro” es el recurso invisible que permite que funcionen las comunicaciones móviles, y su uso implica altos pagos al gobierno.
Una salida con pérdidas millonarias
La operación representa mucho más que una simple venta: simboliza el cierre de una apuesta fallida de más de dos décadas.
- Telefónica invirtió más de 3,600 millones de euros desde su llegada a México
- La venta generará fuertes minusvalías contables
- En 2025, la empresa registró pérdidas netas por 4,318 millones de euros, una de las mayores de su historia
Desde su entrada en el año 2000 —tras adquirir activos de Motorola— hasta la compra de Pegaso PCS en 2002, la compañía construyó su presencia bajo la marca Movistar. Sin embargo, nunca logró consolidar una posición competitiva sólida.
El problema estructural: un mercado concentrado
El mercado mexicano de telecomunicaciones ha estado dominado por:
- Telcel (≈58.9%)
- AT&T (≈16.2%)
- Movistar (≈14.7%)
La ventaja histórica de Telcel —derivada de la privatización de Telmex— generó un entorno altamente concentrado y difícil de penetrar. A esto se suman los altos costos del espectro radioeléctrico, uno de los principales factores que erosionaron la rentabilidad de Telefónica.
De operador tradicional a modelo “ligero”
En 2019, Telefónica tomó una decisión clave al devolver su espectro y comenzó a operar sobre la red de AT&T. Este cambio transformó su modelo en uno tipo “asset-light” (sin infraestructura propia), reduciendo costos pero también limitando su control operativo.
La venta actual refleja precisamente ese modelo sin torres, sin red propia y con foco en clientes y operación comercial.
Una retirada regional
La salida de México no es un caso aislado, sino que forma parte de una estrategia más amplia de desinversión.En los últimos años, Telefónica ha vendido operaciones en Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, Ecuador, Chile y Centroamérica. De hecho, la comparación es contundente: vendió Chile por 1,215 millones de dólares, casi tres veces más que México, lo que refleja el bajo valor relativo del mercado mexicano.
Con esta operación, la empresa —presidida por Marc Murtra— reduce su presencia en América a solo Brasil (mercado estratégico) y Venezuela (en proceso de salida).
¿Qué incluye la venta?
Más que infraestructura, lo que cambia de manos es:
- El 100% de las acciones de Pegaso PCS y Celular de Telefonía
- Aproximadamente 20 millones de usuarios
- Un ingreso promedio de 68 pesos por línea
- Operación sin red propia (modelo más ligero)
El precio está sujeto a ajustes por deuda y capital circulante, como es habitual en este tipo de operaciones. Este enfoque encaja perfectamente con el modelo de OXIO: operadores móviles sin infraestructura física, basados en tecnología y alianzas.
Un nuevo jugador entra al mercado
Melisa Acquisition representa un cambio de paradigma. OXIO, con alrededor de 350,000 clientes empresariales, opera una plataforma que permite a empresas como Grupo Coppel, Rappi y Mercado Pago convertirse en operadores móviles virtuales sin infraestructura.
Su interés principal es la base de clientes de Movistar y su modelo operativo optimizado.
Regulación y cierre
La operación aún requiere aprobación del IFT y otras autoridades regulatorias mexicanas, así como validaciones corporativas ante la CNMV en España.
Se espera que el cierre ocurra antes del tercer trimestre de 2026.
¿Qué cambia para los usuarios?
En el corto plazo: nada. El servicio continuará operando bajo las mismas condiciones, utilizando la red de AT&T. Sin embargo, a mediano plazo, el nuevo operador podría digitalizar servicios, integrar soluciones fintech y/o evolucionar hacia modelos más flexibles.
El mensaje de fondo
La venta deja una señal contundente:
México es un mercado de alto valor, pero extremadamente difícil.
El contraste lo resume todo: Telefónica vendió Chile por más del doble que México.
La operación aún debe ser autorizada por organismos como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y autoridades antimonopolio en México.
El verdadero cambio
Más allá de la venta, este movimiento marca una transformación estructural:
- Menos infraestructura física
- Más operadores digitales
- Mayor dependencia de redes compartidas
El tercer jugador del mercado mexicano cambia de manos, pero la gran incógnita permanece: ¿Podrá este nuevo modelo digital y sin infraestructura tener éxito donde Telefónica no lo logró?

