Por Ana Paula Kiyama
El sueño del taxi volador dejó de ser un concepto futurista para convertirse en una demostración tangible en una de las ciudades más complejas del mundo: Nueva York. La empresa Joby Aviation realizó con éxito vuelos de prueba de su aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) entre el aeropuerto John F. Kennedy International Airport y Manhattan, reduciendo un trayecto que normalmente toma entre una y dos horas a apenas entre 7 y 15 minutos, según la ruta y el punto de aterrizaje.
La prueba, realizada el 27 de abril de 2026, marcó un hito: fue el primer vuelo punto a punto de un taxi aéreo eléctrico en la ciudad. La aeronave aterrizó en el West 30th Street Heliport, demostrando que la movilidad aérea urbana ya no es una promesa lejana, sino una posibilidad operativa.
El modelo utilizado por Joby puede transportar a cuatro pasajeros y un piloto, alcanzar velocidades de hasta 200 mph (aproximadamente 322 km/h) y operar con cero emisiones directas. Además, la empresa asegura que su nivel de ruido ronda los 45 decibeles en vuelo, una cifra muy inferior a los helicópteros tradicionales, lo que responde a una de las mayores críticas sobre transporte aéreo urbano: la contaminación acústica.
El impacto financiero fue inmediato. Tras conocerse la noticia, las acciones de Joby registraron un aumento de entre 3% y 6.5%, reflejando la confianza del mercado en el avance comercial del sector eVTOL. Analistas proyectan que la compañía podría generar alrededor de 110 millones de dólares en ingresos durante 2026, con expectativas de escalar hasta 2 mil millones de dólares hacia 2030.
La compañía confirmó que busca iniciar operaciones comerciales regulares en la segunda mitad de 2026, sujeto a la certificación final de la Administración Federal de Aviación (FAA). Los vuelos formarían parte de una red integrada con servicios terrestres y podrían reservarse incluso desde aplicaciones de movilidad como Uber, gracias a alianzas estratégicas.
Aunque el costo inicial estimado rondaría entre 150 y 200 dólares por viaje —similar a un servicio premium—, la visión de la empresa es reducir tarifas conforme aumente la producción y adopción. Sin embargo, expertos advierten que, al menos en su primera etapa, este tipo de transporte seguirá orientado a viajeros de alto poder adquisitivo y traslados ejecutivos.
Más allá del espectáculo tecnológico, este avance representa un cambio profundo en la forma de concebir la movilidad urbana. Lo que durante años fue vendido como ciencia ficción hoy tiene ruta, socios estratégicos y una fecha concreta para despegar comercialmente.

