Comencemos un Ejercicio Fiscal Sano
- C.P.C. Adriana Rodríguez
- hace 2 días
- 1 Min. de lectura

Por Adriana Rodríguez Carreón
El inicio de un nuevo ejercicio fiscal representa mucho más que un cambio de
calendario. Es un punto de partida que invita a reflexionar, a ordenar y a tomar
decisiones responsables que marcarán el rumbo financiero y fiscal durante todo el año.
Comenzar sanamente es, ante todo, un acto de conciencia y compromiso con el
futuro.
Un arranque sólido implica revisar con cuidado el cierre del ejercicio anterior, validar
saldos iniciales, conciliar cuentas, depurar información y asegurarse de que cada
registro contable cuente con el debido soporte. La contabilidad no es solo números: es
la historia financiera de una empresa o contribuyente, y debe narrarse con claridad,
veracidad y oportunidad.
En este camino, conocer y cumplir las obligaciones fiscales desde el inicio resulta
fundamental. Los cambios normativos, los plazos y los nuevos criterios de la autoridad
requieren atención permanente. Anticiparse permite evitar errores, sanciones y
tensiones innecesarias, y transforma el cumplimiento fiscal en un proceso ordenado y
previsible.
Aquí cobra especial relevancia la asesoría de un contador o contadora colegiado y
certificado, un profesional preparado, actualizado y comprometido con altos
estándares éticos. Contar con su acompañamiento brinda certeza, confianza y
tranquilidad, pues no solo orienta en el cumplimiento de la ley, sino que ayuda a tomar
decisiones estratégicas con visión preventiva y responsabilidad.
¿Qué debemos tomar en cuenta para un ejercicio fiscal sano?
Para lograr un ejercicio fiscal ordenado y saludable, es indispensable considerar, desde
el inicio del año, los siguientes aspectos:
Revisión del cierre del ejercicio anterior. Verificar que los estados financieros
estén correctamente elaborados, que los saldos finales sean razonables y que
no existan pendientes contables o fiscales por corregir.
Validación de saldos iniciales. Confirmar que los saldos con los que inicia el
ejercicio correspondan fielmente a la información del cierre anterior y estén
debidamente soportados.
Conciliaciones bancarias mensuales. Asegurar que los movimientos bancarios
coincidan con los registros contables y detectar oportunamente diferencias,
cargos no reconocidos u omisiones.
Soporte documental completo y ordenado. Contar con facturas, contratos,
comprobantes y documentación que respalde cada operación registrada en la
contabilidad.
Correcta emisión y recepción de CFDI. Verificar que los comprobantes fiscales
cumplan con requisitos fiscales, datos correctos y estén correctamente
registrados en el periodo correspondiente.
Cumplimiento oportuno de obligaciones fiscales. Presentar en tiempo y forma
declaraciones provisionales, informativas y anuales, evitando recargos, multas y
sanciones.
Conocimiento de cambios fiscales y normativos. Mantenerse actualizado sobre
reformas fiscales, reglas misceláneas y criterios de la autoridad aplicables al
ejercicio en curso.
Control adecuado de ingresos, gastos y deducciones. Identificar claramente
qué operaciones son deducibles, cuáles requieren requisitos específicos y cuáles
no deben considerarse fiscalmente.
Revisión de nóminas y obligaciones de seguridad social. Cumplir correctamente
con IMSS, INFONAVIT, ISR por sueldos y salarios, así como con impuestos estatales
sobre nómina.
Planeación fiscal preventiva. Analizar, junto con el contador, alternativas legales
que permitan optimizar la carga fiscal sin caer en riesgos o prácticas indebidas.
Controles internos básicos. Establecer procedimientos claros para el manejo de
ingresos, egresos, autorizaciones y registros contables.
Acompañamiento de un contador colegiado y certificado. Confiar la
contabilidad y la asesoría fiscal a un profesional ético, actualizado y
comprometido con las mejores prácticas de la profesión.
Para reflexionar:
Un ejercicio fiscal sano se construye día a día con disciplina, planeación y
acompañamiento profesional. Invertir en una contabilidad bien llevada y en asesoría
especializada es invertir en estabilidad, crecimiento y paz financiera.
Iniciar un ejercicio fiscal de manera sana es una decisión que refleja madurez, visión y
responsabilidad. Es elegir el orden sobre la improvisación, la prevención sobre la
corrección y la asesoría profesional sobre la incertidumbre. Cuando se trabaja con
bases firmes y con el respaldo de un profesional ético y certificado, el cumplimiento
deja de ser una carga y se convierte en una herramienta de fortaleza y crecimiento.
Que este nuevo ejercicio fiscal sea una oportunidad para hacer las cosas bien desde
el inicio, para confiar en la guía experta y para construir, con tranquilidad y certeza, un
futuro financiero sólido y sostenible. Porque cuidar hoy la contabilidad y la fiscalidad es
proteger el mañana.
Adriana Rodríguez Carreón
Contador Público Certificado










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