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Crisis Fronteriza: Los bloqueos en Juárez frenan la economía y ponen en riesgo al sector empresarial

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Por Ana Paula Kiyama


Los bloqueos carreteros y el cierre parcial de aduanas en Ciudad Juárez —resultado del paro nacional de agricultores y transportistas— han desencadenado una de las crisis logísticas más severas de los últimos años. El tránsito de carga en puentes clave como Córdova–Américas, Zaragoza y San Jerónimo permanece restringido, afectando directamente al corazón económico de la frontera.


Empresarios advierten pérdidas millonarias, riesgo de paros técnicos y un impacto profundo en las cadenas de suministro que sostienen a la industria exportadora de la región.


¿Qué es lo que pasó?


Desde el lunes 24 de noviembre, colectivos de agricultores del norte de Chihuahua y transportistas bloquearon carreteras federales y tomaron oficinas aduanales en puentes internacionales de Ciudad Juárez. Los manifestantes reclaman políticas más justas para el campo (precios dignos para granos, apoyos, condiciones de producción) y se oponen a la reforma de la Ley General de Aguas Nacionales propuesta por el gobierno federal.


En Juárez, la toma de la aduana y el cierre de puentes como Córdova–Américas, Zaragoza y la garita de carga San Teresa dejó detenidos cientos de tráileres. Según reportes al menos 1,500 camiones quedaron varados entre puentes y patios fiscales.


Aunque automóviles particulares y peatones podrían seguir usando algunos cruces, el tráfico de carga pesada —insumos, manufactura, exportaciones/importaciones— quedó completamente suspendido.


Los manifestantes - grupos de agricultores y transportistas - piden:

  • Precios justos de garantía para sus cosechas

  • Apoyos al campo

  • Revisión de la Ley General de Aguas Nacionales

  • Mejores condiciones para producción agrícola y transporte


Mientras tanto, los empresarios piden equilibrio: reconocen la validez de las demandas del campo, pero señalan que paralizar aduanas afecta a millones de familias que dependen de la industria, comercio y servicios.


Un golpe directo al motor económico de Juárez

Ciudad Juárez es el principal corredor de exportación manufacturera del país. Cada día cruzan miles de tráileres cargados de autopartes, electrónicos, equipo médico y manufactura especializada con destino a centros de distribución y plantas en Estados Unidos.


La interrupción de este flujo tiene efectos inmediatos:


• Más de 900 millones de dólares en mercancías varadas

Industriales reportan que miles de camiones permanecen detenidos, sin poder cruzar a El Paso. Desde insumos para maquiladoras hasta productos terminados, el inventario en tránsito está detenido, generando costos operativos, retrasos y riesgo de incumplimientos contractuales.

• Parálisis en plantas maquiladoras

La industria es altamente dependiente de componentes que llegan a diario. Sin ellos, líneas de producción completas enfrentan paros técnicos, que derivan en pérdidas adicionales y afectan a miles de trabajadores.

• Escasez de combustibles y riesgos de desabasto

Las primeras estaciones de servicio reportan falta de diésel y gasolina regular, presionando aún más al transporte comercial y urbano.

• PyMEs en riesgo inminente

Pequeños proveedores locales —desde servicios logísticos hasta catering industrial— resienten la caída de actividad. Para muchas de estas empresas, una semana sin operaciones puede significar la diferencia entre abrir o cerrar definitivamente.


El impacto en el sector empresarial

Las voces empresariales de Juárez coinciden: la crisis no solo es operativa, también es estructural.

Las empresas exportadoras operan en un mercado global donde cada hora cuenta. Un retraso prolongado puede:


  • Cancelar contratos con clientes en EE.UU.

  • Reubicar producción a otras ciudades o países.

  • Dañar la reputación logística de Juárez.


Además, al detenerse la cadena de suministro, se elevan los gastos por:

  • Almacenaje prolongado

  • Penalizaciones por retrasos

  • Horas hombre improductivas

  • Sobrecostos en rutas alternas


Para un inversionista extranjero, los bloqueos representan un factor de riesgo que podría desacelerar nuevos proyectos o ampliaciones de planta.


La postura del sector industrial: un llamado urgente desde CANACINTRA Juárez

En medio de la crisis, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) Delegación Ciudad Juárez hizo un llamado directo a la presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, advirtiendo que los bloqueos han detonado “un colapso logístico y operativo que impacta directamente la economía nacional”.


En una carta oficial, la presidenta del organismo, Isela Molina, subraya que la industria juarense —basada en modelos de producción Just-In-Time— no puede absorber los costos diarios derivados de la interrupción en el flujo de insumos, productos terminados y mercancías en tránsito. La acumulación de retrasos, penalizaciones, almacenamiento forzoso y la detención de líneas completas de producción está poniendo en riesgo inversiones, compromisos internacionales y miles de empleos.


Pese a ello, CANACINTRA enfatiza su solidaridad con los trabajadores del campo y reconoce la legitimidad de sus demandas, pero advierte que la solución debe llegar sin paralizar la infraestructura estratégica del país. El organismo exige intervención inmediata, garantías de libre tránsito en los puentes fronterizos, y un diálogo resolutivo de largo plazo que atienda de fondo los retos estructurales del sector agrícola para evitar un daño permanente al motor manufacturero de la frontera.


¿Qué necesita hoy Juárez?

Los líderes empresariales coinciden en tres urgencias:

1. Restablecer la operación aduanal inmediata

Asegurar corredores logísticos esenciales que permitan retomar exportaciones y evitar una crisis mayor.

2. Instalar un diálogo de alto nivel

Gobierno federal, productores y sector empresarial deben encontrar soluciones sin recurrir a medidas que paralicen la economía.

3. Proteger a las PyMEs

Programas de contingencia, créditos emergentes y apoyos fiscales temporales serán claves para que los pequeños negocios sobrevivan.


Lo que comenzó como protesta del sector agrícola, ha escalado hasta convertirse en una crisis de escala regional. En Juárez, la interdependencia entre campo, transporte, manufactura y comercio se exhibió frágil: un cierre de aduanas no es sólo un acto simbólico, sino una bomba de tiempo para la economía, el empleo y la estabilidad social de miles de familias.


Si no hay reacción efectiva del gobierno —con diálogo, soluciones estructurales y salvaguarda de la actividad productiva—, las consecuencias podrían trascender el ámbito agrícola e industrial y dejar cicatrices profundas en el tejido económico de la frontera.


Un momento definitorio para la frontera

La crisis deja una lección evidente: la economía de Juárez es fuerte, pero vulnerable. Su dependencia del flujo diario hacia Estados Unidos convierte cualquier bloqueo en una bomba de tiempo.


Para miles de empresas y familias, lo que ocurra en los próximos días marcará el ritmo económico del cierre de 2025 y el inicio del próximo año.


Juárez es una ciudad resiliente. Pero hoy, más que nunca, necesita soluciones rápidas, diálogo real y una visión estratégica que proteja su papel como uno de los motores económicos más importantes del país.

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